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martes, 13 de mayo de 2008

Con los pies en la Tierra



De regreso después del terremoto. Provocado por mí actuar irreflexivo, así es la vida cuando no sabe controlar los ímpetus.
A pesar de todo, me vuelvo a levantar. Eso sí con importantes lecciones a mi haber.
A veces la valentía se transforma en estupidez, a veces conviene ser un poco cobarde, al final es instinto de supervivencia.
Ser tan frontal y sincero parece que tampoco se agradece, al parecer es mejor dejar ciegos a los que no quieren ver.
Debo alejarme del fuego que todo lo quema, todo lo dramatiza y me hace estar en una eterna montaña rusa.
Debo acercarme a la tierra que a todos nutre, que calma nuestra alma y nos acoge, debo encontrar la paz y armonía que dan felicidad duradera.
Debo alejarme de las quimeras, debo creer en mi y mi capacidad de ser feliz, debo apegarme a los afectos, debo dejar de pelear, debo permitir que me cuiden y me protejan.
Es el momento de plantar pie firme en la tierra para que me sostenga y alimente en su calido regazo, debo aprender de su fuerza sin violencia, esa fuerza de lo que persiste y se mantiene por siempre, de lo seguro, de lo conocido.
Debo reencontrar mi calido interior, debo redescubrir la ternura que en mi existe y ha estado escondida por tanto tiempo.
El miedo no debe ser el que me mueva…es muy mal consejero.
Debo tener fe, debo actuar con amor.

jueves, 31 de enero de 2008

Afortunada

No se exactamente en que momento deje de ser una niña.
Recuerdo esos días en que no quería crecer, no quería perder la inocencia, deseaba quedarme niña y transparente por siempre.
Mi complejo de Peter Pan no pasaba por ser infantil de la forma que comúnmente se entiende.
En verdad siempre fui un poco vieja chica para mis cosas, muy autoconciente, analítica, responsable y ordenada para ser un niño (abra tenido que ver en eso mi avidez por la lectura).
Yo sabia de todo en teoría y a edades muy tempranas, era muy ratón de biblioteca, pero otra cosa es la vida en la práctica.
Lo que en realidad yo quería conservar era la inocencia del ser niño, la transparencia en el pensar, esa bondad intrínseca, porque como yo siempre he dicho “si yo soy buena es por opción propia, porque el día que me toque ser mala podría serlo y mucho”.
Pero como suele suceder conmigo de un momento a otro me sentí preparada para dar el salto y decidí crecer.
Y ahí empezó la aventura de poner a prueba todos mis conocimientos recopilados durante mucho tiempo, la vida me a echo crecer y mucho.
Pase de ser una niña llena de miedos a una mujer muy segura de si misma, pase de querer controlarlo todo a entender que la vida hay que navegarla como venga y disfrutar cada momento cada desafío cada nueva sorpresa.
Ya conozco mi lado oscuro mis demonios y también mi luz con sus ángeles.
Me siento feliz de todo lo que he vivido y me siento orgullosa de poder decir que cada cosa que he hecho a sido cuando he querido, como he querido y con quien he querido.
Soy absolutamente responsable de cada una de mis aciertos y errores cada una de esas acciones me han traído ha este momento y lugar en mi vida en que me siento plena.
Se que aún queda mucho por recorrer y por aprender, VIDA sigue sorprendiéndome, YO siempre preparada y ansiosa esperando.